Rebelión de los Bóxers 1899-1901

La Rebelión de los Bóxers⁽¹⁾ transcurrió entre 1899 y 1901, momento en el cual las tropas de las 8 naciones occidentales (Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Austria-Hungría, Rusia, Japón e Italia) tomaron Pekín destruyendo las fuerzas bóxers. Esta Rebelión tenía como enemiga a la injerencia extranjera en China y a los católicos.

A continuación detallaremos las características de la Rebelión de los Bóxers, sus causas, consecuencias y su final. !Acompáñanos!

Causas de la Rebelión de los Bóxer

Durante el siglo XIX el Antiguo Imperio Chino, que estaba gobernado desde la segunda mitad del siglo XVII por la dinastía Qing, recibió diversos ataques por potencias extranjeras. Estos ataques e intromisiones en territorio chino trajeron malestar en la población, además de significar una fuerte crisis económica para el Imperio ya que las potencias extranjeras buscaban beneficios en el comercio chino y además con la invasión militar obtuvieron cesiones de territorio por parte del Imperio Chino.

Guerras contra potencias extranjeras

El Antiguo Imperio Chino debió enfrentar tres grandes guerras, en todas ellas salió derrotado, generando grandes problemas sociales para la población victimas del imperialismo europeo y japonés. Estas guerras fueron:

  • Primera Guerra del Opio (1839-1842), aquí los británicos vencieron a China y obtuvieron concesiones de tierras y privilegios comerciales. Además de una indemnización económica.
  • Segunda Guerra del Opio (1856-1860), en esta ocasión los franceses se sumaron a las fuerzas británicas, derrotando a China. Los objetivos eran los mismos: saquear a China y dominar su territorio.
  • Primera Guerra Sino-japonesa (1894-1895). Los japoneses lograron la victoria y la cesión de Taiwán, las islas Pescadores y Liaodong.

Todos estos conflictos repercutían negativamente en la vida de los chinos. Luego del fin de esta guerra, el Imperio Chino estaba inmerso en una crisis financiera que no parecía tener solución. Este es el contexto en el cual surgen los llamados Bóxers (así se los conoció en Occidente, les pusieron este nombre por sus entrenamientos en artes marciales, que en Occidente eran vistos como el boxeo chino).

Levantamiento de los Bóxers
«Los soldados bóxers, también conocidos como «puños de justicia», crearon una sociedad secreta que se convirtió en un símbolo del descontento de la sociedad china frente a la intervención política y económica de las potencias extranjeras.» En National Geographic.

Características de la Rebelión de los Bóxers

La milicia unida en el movimiento de la justicia y armonía (forma en la que se autodenominaban los bóxers) comienza como una organización secreta hacia 1895. Con una línea nacionalista y de intolerancia con los extranjeros fueron ganando adeptos entre los sectores populares y la misma nobleza china. Además apuntaban contra los católicos, quienes habían llegado en gran número debido a la intromisión de los países europeos en china. La Iglesia católica contaba con personas que buscaban difundir la fe en otras partes del mundo, en el caso chino lo hicieron sin respetar las tradiciones locales, que eran vistas como bárbaras, generando malestar entre la población (aunque mucho chinos se convirtieron al catolicismo).

La misma emperatriz Cixí apoyaba a los bóxers. Cuando el emperador Guangxu quiso introducir una serie de reformas (las Reformas de los Cien días) que buscaban modernizar a la sociedad y economía china, esta se opuso apoyada en la fuerza de los bóxers y su influencia dentro de la familia imperial. De hecho Cixí se mantuvo en el poder a costa del emperador, incluso mantuvo su lugar de emperatriz luego de la derrota de la Rebelión Bóxer en 1901. 

Emperatriz Cixí
Retrato de la emperatriz Cixí, quien ocupaba el trono al momento de la Rebelión de los Bóxers. Esta emperatriz pertenecía la Dinastía Qing. En National Geographic.

Así fue como los Bóxers se convirtieron en un grupo poderoso, apoyado por la emperatriz y diferentes sectores sociales, que comenzaron con sus ataque abiertos a los extranjeros en 1899. El mal pasar de los chinos se lo atribuían a la injerencia extranjera, así que la solución sería expulsarlos del Imperio, para recobrar la tradición china de autonomía. Además en 1899 el norte de China sufrió grandes inundaciones seguidas de sequías, lo que generó mayor malestar en los campesinos que rápidamente siguieron a los Bóxers en su camino hacia Pekín, destruyendo todo lo que tenga que ver con los extranjeros a su paso.

Asedio a los extranjeros y católicos en Pekín

El lema de los Bóxers era «apoyar al gobierno Qing y exterminar a los extranjeros«, los grandes rivales de los Bóxers eran las potencias europeas, Estados Unidos y Japón. En su paso hacia la capital destruyeron estaciones de trenes, para que los extranjeros no puedan escapar, como también las líneas telegráficas para evitar las comunicaciones con el exterior. La emperatriz Cixí dejó avanzar a los Bóxers hasta la capital, cuando decide apoyarlos abiertamente y enviar un mensaje contundente a las fuerzas extranjeras el 19 de junio de 1900: tienen 24 horas para marcharse de China. Ante esta amenaza el embajador alemán en Pekín, Clemens August von Ketteler, solicitó más tiempo y garantías para salir del país. Su pedido no llegó a buen puerto y fue víctima de un ataque bóxer el 20 de junio, donde resultó muerto. 

Las embajadas extranjeras eran el objetivo de los bóxers en Pekín. El 20 de junio abren fuego junto con las fuerzas imperiales, comienza así el enfrentamiento armado entre los extranjeros y católicos que resisten el asedio y los bóxers (éstos últimos llegaban a una suma de 20.000 personas).  Tiajin fue otra de las ciudades atacadas y controladas por los bóxers, allí se concentraron luego las fuerzas extranjeras que llegaron al rescate de los asediados.

La Rebelión de Los Bóxers fue radical en su lucha contra la opresión extranjera, la regla era asesinar a los extranjeros y católicos. Este rechazo y busqueda de exterminio de los extranjeros se explica por la intervención política y económica que realizaban las potencias imperialistas en el Imperio Chino. La pobreza y el hambre se extendieron por China durante este período, el estallido social fue un resultado lógico. La radicalidad de la rebelión llevó a las potencias extranjeras que tenían intereses en China a organizarse y enviar sus fuerzas militares al rescate. Los extranjeros en Pekín resistieron durante unas 7 semanas el asedio de los Bóxers sin ayuda exterior.

La Alianza de las 8 naciones contra los Bóxers

Los países que se aliaron para enfrentar a los Bóxers fueron: Alemania, Austria-Hungría, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. Formaron una fuerza de 55 mil soldados, mejor entrenados y equipados que los Bóxers. El 3 de julio de 1900, el ejército de la alianza (al mando del general británico Alfred Gaselee) desembarcó cerca de Tianjin y sitiaron la ciudad, que cayó el 14 de julio. A comienzos de agosto de 1900 las fuerzas de la alianza de las 8 naciones comenzaron su marcha hacía Pekín. 

Estas fuerzas extranjeras en China no sólo llegaron al rescate de sus compatriotas, sino que fueron a garantizar la permanencia de sus intereses en el Imperio Chino. La riqueza que extraían de China no podía perderse. A su paso hacia Pekín y una vez asentados allí, estos soldados extranjeros, se dedicaron a la destrucción, asesinatos, saqueos y violaciones; la suerte que correrían los Bóxers al ser vencidos no será mejor. La violencia extrema fue intrínseca a la injerencia de los extranjeros en China.

Bóxers decapitados enfrente de un grupo de soldados chinos y japoneses.
«Bóxers decapitados enfrente de un grupo de soldados chinos y japoneses.» En Wikipedia.

Derrota de la Rebelión de los Bóxers

El 7 de septiembre de 1901 terminaron los enfrentamientos. Los bóxers fueron aplastados por el ejército extranjero; la emperatriz Cixí (quien quiso escapar de la ciudad pero fue descubierta) firmó el tratado conocido como «Protocolo Bóxer». En dicho protocolo el Imperio Chino se hacía cargo de la rebelión, teniendo que indemnizar a las naciones que invadieron su territorio con una elevada suma, lo que hundía al Imperio aún más. Otro punto importante del Protocolo era la eliminación física de los bóxers y sus cómplices en el poder; el gobierno imperial se comprometía a castigar con la muerte a todo implicado en la Rebelión. Además la fuerzas extranjeras se establecerían en Pekín permanentemente.

La Dinastía Qing se mantuvo en el poder, aunque no por mucho tiempo. Todos estos hechos llevaron a la Revolución China de 1911-1912 que estableció la República China y terminó con la historia del Antiguo Imperio Chino. 

Bibliografía

¹ Oliván, M. S. (2009). Occidente y la caída de la dinastía Qing: del Imperio a la República de China. Gerónimo de Uztariz, (25), 27-46.

Togores Sánchez, L. E. (1988). La revuelta de los Boxer.

La rebelión de los Bóxers. Un momento clave en la historia de China. En National Geographic.

Agustín Muñoz Vidal, El origen de la revuelta de los Bóxers. En «Cuadernos de historia contemporánea», número 19, 1997.

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Federico Fretes

Historia - Universidad de Buenos Aires. Grupo de Historia Popular - Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani".

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