Paz de Westfalia

La Paz de Westfalia hace referencia a aquellos tratados de paz firmados el 24 de octubre de 1648, los cuales daban casi por terminada la la Guerra de los Treinta Años. A partir de dichas tratativas de paz, la configuración del mapa europeo y la diplomacia internacional entraron en un nuevo orden más propio de los tiempos modernos que de los medievales. ¿En qué consistió dicha paz? ¿Quiénes participaron de los acuerdos? ¿Qué consecuencias trajo?. ¡A continuación, responderemos todas estas cuestiones y mucho más, acompáñennos!.

Antecedentes ⁽¹⁾

El desgaste y la prolongación de la Guerra de los Treinta Años provocaron un agotamiento entre los contendientes, a tal punto, que comenzaba a afectar el relevo generacional. Vale recordar que el emperador Fernando II había muerto en 1637, el cardenal Richelieu y el rey Luis XIII fallecieron en 1642 y 1643 respectivamente, además, el conde duque de Olivares fue apartado del poder también en 1643. Podemos notar que el panorama final de la guerra se presentaba con la ausencia de sus grandes figuras políticas previas.

La Paz de Westfalia estuvo precedida por una reunión de representantes de numerosos príncipes alemanes en Frankfurt (1643-1645) y dos extensas conferencias internacionales en Münster y Osnabrück. Estas ciudades estaban separadas por tan sólo 40 kilómetros y en ellas negociaron respectivamente católicos (incluidos Francia y España) y protestantes, entre ellos los suecos. A pesar de los contactos entre ambas conferencias, la separación de las reuniones era una señal de las dificultades que seguían representando las diferencias religiosas. Finalmente, el 24 de Octubre de 1648 se firmó en Münster el tratado final.

La Paz de Westfalia ⁽²⁾

La paz pretendía evitar en el futuro una confrontación similar a la Guerra de los Treinta Años, por ello, se convirtió en el primer tratado que buscó regular el conjunto de la política europea. Si bien  en el pasado era el Papa quien había ejercido la función de mediador, en los tiempos de la Edad Moderna existían numerosos territorios de índole protestantes que no reconocían al obispo de Roma. De este modo, resultó necesario establecer algunos principios que rigieran las relaciones internacionales, y tomaron mucha fuerza los conceptos de: Soberanía de cada Estado; la igualdad entre ellos; la laicización de la política internacional y la regulación mediante el Derecho internacional de las relaciones estatales. En definitiva tras los nuevos tratados, las viejas disputas medievales entre papado e imperio quedaban enterradas.

Consecuencias religiosas

La paz de Westfalia implicó cambios fundamentales en el plano religioso. Por un lado, se reconoció al calvinismo como religión. Por el otro, el antiguo principio que hacía depender del príncipe la religión de cada territorio siguió existiendo, pero vació de contenido al reconocerse la libertad de culto de quienes no compartían la religión del príncipe.

Consecuencias territoriales

En primer lugar, los tratados de Westfalia reorganizaron el poder en el Imperio, el cual vio reducido sus límites al reconocerse la independencia de Suiza. Además, los príncipes y ciudades libres del Imperio ganarán mayor soberanía, ya que podrán pactar libremente en el plano internacional, siempre y cuando no sea en contra del Emperador.

Paz de Westfalia
Mapa de Europa tras la Paz de Westfalia. Extraído de Wikipedia.

En segundo lugar, el emperador sufrió algunas pérdidas territoriales: Luasacia (quedó bajo dominio de Sajonia), Alsacia y el alto Rin pasaron a ser de Francia. El país más beneficiado por los tratados fue Suecia, ya que consiguió el control de Pomerania, a través de la provincia de Stettin, las islas Rügen, Usedom y Wollin, sumado a los obispados de Verden y Bremen (arrebatados a Dinamarca). Gracias a ello, Suecia logró controlar el Baltico y el norte de Alemania al asegurarse las desembocaduras de los ríos Oder, Elba y Weser.

Por otra parte, Bradenburgo también resultó beneficiado al mantener el control sobre Pomerania oriental, Magdeburgo, Halberstadt y Minden. De esta forma, Suecia y Brandeburgo quedaban como los principales poderes en el norte de Alemania, iniciándose así el proceso en donde Brandenburgo dará forma al futuro reino de Prusia.

Francia obtuvo los obispados de Metz, Toul y Verdun (ubicado en Lorena). Además, se aseguró dos cabezas de puente al otro lado del Rin: Brisach y el derecho de establecer una guarnición en Philppsburg. Lo que sí resulto mucho más complejo para el reino francés fue conseguir las cesiones de los derechos de la rama imperial de la Casa de Austria sobre Alsacia: el landgraviato de Alta y Baja Alsacia, el Sundgau y la liga conocida como Decápolis.

Bibliografía

¹ -Kinder, Hermann; Hilgemann, Werner. Atlas Histórico Mundial I. Madrid, 2006.

² -Ribot, Luis. La Edad Moderna (siglos XV-XVIII). Marcial Pons, Ediciones de Historia, S.A, Madrid, 2017.

-Tenenti, Alberto. La Edad Moderna. Siglos XVI- XVIII. Barcelona, Crítica, 2000.

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Matías Dotto

Historia - Universidad Nacional Tres de Febrero. Instituto de Estudios Históricos - UNTREF.

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